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sábado, 16 de julio de 2011

¿Qué significa ser madre (Anuncio Spot Movistar: Trato - Bebé - Julio 2011 (30'')?

¿Qué es el amor (Anuncio Spot Movistar: Trato - Compartida, la vida es más - Junio 2011)?

Chicas y chicos 2

Chicas y chicos

¿Qué es un hombre? ¿Alguien que bebe cerveza?

¿Qué es una mujer? ¿Alguien que usa zapatos de tacón?

lunes, 20 de junio de 2011

Comer


Los 100 consejos de 'El Estirón'

95. La obesidad es un problema de salud, no de estética.

96. Da ejemplo a tus hijos si quieres que ellos tengan una vida sana.

100. Igual que ocurre con los adultos, los niños pueden estar desganados, encontrarse indispuestos o no tener hambre en una ocasión puntual. Si este hecho es ocasional no hay que darle importancia. La alimentación ha de ser agradable, no una experiencia traumática.

55. Deja de hacer otras actividades mientras comes. Combinando actividades se tiende a comer peor, más deprisa, incluso mayores cantidades.

39. El desayuno es una comida fundamental. Es preferible que el niño desayune en casa y que se tome el tiempo necesario para tomar en él algo de fruta o zumo, proteínas como fiambre de pechuga de pavo o jamón cocido, lácteos y cereales. 

37. No es cierto que el pan engorde mucho más que cualquier otro alimento. Consúmelo en las cantidades adecuadas, como todo lo demás.

27. Procura no picotear entre horas. Esta costumbre eleva la posibilidad de escoger alimentos menos saludables para saciar el hambre momentáneo o un capricho.

16. La guarnición de los platos principales no ha de limitarse a las clásicas patatas fritas. Asadas o al vapor son más sanas. Las ensaladas, las verduras o el arroz también pueden alternarse en este lugar.

35. Anima al niño a probar alimentos y sabores nuevos para educar su paladar y favorecer que opte por la variedad.

41. No te saltes la merienda. Es el mejor momento para ‘rescatar’ el clásico bocadillo.

62. Comer fuera de casa ya constituye un premio para los pequeños. Llevarles a restaurantes de comida sana es una buena manera de acostumbrarles a comer bien de manera divertida.

33. Las golosinas no deben emplearse para entretener al niño, premiarle o estimularle. Intenta que su consumo sea ocasional.

78. Incorpora la actividad física a la cotidianeidad. Si haces lo mismo pero te mueves más ya estás logrando un beneficio sin apenas darte cuenta.

88. Actividades de ocio al aire libre como excursiones, senderismo y picnic. Bicicleta, patines, pelota, saltar a la comba, jugar a la goma… todo vale para moverse mientras ‘se juega’.

77. Estiramientos y corrección postural. Tanto en casa, al levantarse, como en el colegio (a media mañana o en el recreo, por ejemplo), los niños deben aprender a estirar sus músculos y a adoptar posturas que no perjudiquen su cuerpo.

93. Dormir entre 8 y 10 horas. La falta de sueño aumenta el riesgo de obesidad.

martes, 7 de junio de 2011

¿Trabajadoras o esclavas?

MARÍA R. SAHUQUILLO: “¿Trabajadoras o siervas? Las empleadas de hogar se rigen por regulaciones desfasadas que las hacen vulnerables a la explotación - De 700.000 hogares con servicio, menos de 300.000 cotizan - El Gobierno negocia fórmulas para incluirlas en el régimen general”, vida&artes, EL PAÍS (pág. 32-33), 01/06/2011

“… Más de 700.000 hogares españoles emplean a una trabajadora doméstica, según la Encuesta de Población Activa del INE…
"La crisis no ha disminuido el trabajo, pero sí ha provocado que las condiciones laborales empeoren", explica la economista Pérez Orozco [Amaia Pérez Orozco, economista investigadora en temas de género]…”
 “… "Las empleadas de hogar se enfrentan a una discriminación clara", critica Begoña San José, del Fórum de Política Feminista. "Son una fuerza vital en la sociedad. Mueven un engranaje de cuidados sin el que las cosas no funcionarían…"…
Hace unos meses el Ministerio de Trabajo eliminó uno de los puntos más escandalosos del régimen. La opción de que se les descontase el 45% del salario en concepto de manutención y alojamiento (si era el caso)…
Y otra clave: es difícil controlar cómo se paga o se cobra en un hogar; un terreno en el que la inspección de trabajo no puede actuar. "¿Cómo hacer que ese derecho de la familia a mantener su privacidad no suponga una merma de los derechos de la trabajadora?", se pregunta Fontecha [Almudena Fontecha, secretaria de Igualdad de UGT]…
"Trabajar de sol a sol por menos de 900 euros de lunes a domingo es una pasada", clama Isabel Otxoa  [asesora de la Asociación de Trabajadoras de Hogar de Vizcaya -ATH-ELE-]"¿Esclavitud? Según los estándares, en la vieja Europa se puede considerar una situación de semiesclavitud, desde luego. El sistema, además, no deja otra opción. Está corrupto de base", sigue…”
… esta semana en la conferencia de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), donde se debatirán las claves para lograr un empleo doméstico "decente". Esta institución, que alerta de que esta es una de las formas de empleo más desprotegidas, donde la explotación es frecuente, propondrá a sus países miembros -183, incluido España- un convenio para lograr mejores condiciones... Entre las medidas está la de fomentar el contrato escrito o que el periodo de descanso sea, al menos, de 24 horas seguidas a la semana…
que lo que se denomina en la norma española "tiempo de presencia" -las horas que la empleada interna tiene que estar en el hogar, a disposición de la familia- se contabilicen como tiempo trabajado. No como ocurre en el régimen actual, que fija un tiempo de presencia de siete u ocho horas, independientes a la jornada laboral…
Es más, hasta enero de este año la regulación no contemplaba la posibilidad de sufrir un accidente laboral o una enfermedad provocada por el trabajo. Cualquier accidente durante su jornada era considerado como común, con la consiguiente merma de derechos…”
“… Y, si se pone enferma, no disfruta de una baja pagada hasta que lleve 29 días en cama; cuando las bajas retribuidas de los trabajadores del régimen general son a partir del tercero, y en los autónomos, del cuarto (aunque con el 60% del salario)…
El punto de mayor discrepancia es la prestación por desempleo, dice Granado, de la que carecen ahora estas empleadas…
Y esa es la clave. Hasta que el empleo doméstico no sea considerado un trabajo digno, una labor tan válida y útil como cualquier otra, las reformas no terminarán con la desigualdad.”
Preguntas
¿Qué entiendes por trabajadora doméstica (en qué consiste este trabajo, quién lo realiza -la tradicional madre, ama de casa-…)?
¿Cuáles crees que son las habituales condiciones laborales de la empleada del hogar: contrato por escrito, disponibilidad, tiempo de descanso, situación por enfermedad o accidente, salario, jubilación…?
¿Cómo se suele valorar este trabajo (digno, útil…) y a quien lo realiza (trabajadora…)?

viernes, 29 de abril de 2011

sex1

“… El último chiste de Van Daan:
A raíz de la clase de religión y de la historia de Adán y Eva, un niño de trece años le pregunta a su padre:
-Papá, ¿me podrías decir cómo nací?
-Pues... -le contesta el padre-. La cigüeña te cogió de un charco grande, te dejó en la cama de mamá y le dio un picotazo en la pierna que la hizo sangrar, y tuvo que guardar cama una semana.
Para enterarse de más detalles, el niño fue a preguntarle lo mismo a su madre:
-Mamá, ¿me podrías decir cómo naciste tú y cómo nací yo?
La madre le contó exactamente la misma historia, tras lo cual el niño, para saberlo todo con pelos y señales, acudió igualmente al abuelo:
-Abuelo, ¿me podrías decir cómo naciste tú y cómo nació tu hija?
Y por tercera vez consecutiva, oyó la misma historia.
Por la noche escribió en su diario: «Después de haber recabado informes muy precisos, cabe concluir que en nuestra familia no ha habido relaciones sexuales durante tres generaciones.»…” (Ana Frank: “Martes, 9 de mayo de 1944” en “Diario”, traducción de Diego Puls, DEBOLSILLO, 2009, pág. 320-321)
“Querida Kitty:
A nadie en el mundo le he contado tantas cosas sobre mí misma y sobre mis sentimientos como a ti. Entonces, ¿por qué no habría de contarte algo sobre cosas sexuales?
Los padres y las personas en general se comportan de manera muy curiosa al respecto. En vez de contarles tanto a sus hijas mujeres como a sus hijos varones a los doce años todo lo que hay para contar, cuando surgen conversaciones sobre el tema obligan a sus hijos a abandonar la habitación, y que se busquen por su cuenta la información que necesitan. Cuando luego los padres se dan cuenta de que sus hijos están enterados de algunas cosas, creen que los críos saben más o menos de lo que saben en realidad. ¿Por qué no intentan en ese momento recuperar el tiempo perdido y preguntarles hasta dónde llegan sus conocimientos?
… Cuando acababa de cumplir los doce años, me contaron lo de la menstruación, pero aún no tenía la más mínima noción de dónde venía ni qué significaba. A los doce años y medio ya me contaron algo más, ya que Jacque no era tan estúpida como yo. Yo misma me imaginé cómo era la cohabitación del hombre y la mujer, pero cuando Jacque me lo confirmó, me sentí bastante orgullosa por haber tenido tan buena intuición.
Aquello de que los niños no salen directamente de la panza, también lo supe por Jacque, que me dijo sin más vueltas: «El producto acabado sale por el mismo lugar por donde entra la materia prima.»
El himen y algunas otras cosas específicas las conocíamos Jacque y yo por un libro sobre educación sexual. También sabía que se podía evitar el tener hijos, pero seguía siendo un secreto para mí cómo era todo aquello por dentro…
Si una madre no le cuenta todo a sus hijos, éstos se van enterando poquito a poco, y eso no está bien…” (Ana Frank: “Sábado, 18 de marzo de 1944”, pág. 250-251, o.c.)


“Querida Kitty:
Me ha ocurrido una cosa -aunque en realidad no debería de hablar de «ocurrir»- que me parece muy curiosa.
Antes, en el colegio y en casa, se hablaba de los asuntos sexuales de manera misteriosa o repulsiva. Las palabras que hacían referencia al sexo se decían en voz baja, y si alguien no estaba enterado de algún asunto, a menudo se reían de él. Esto siempre me ha parecido extraño, y muchas veces me he preguntado por qué estas cosas se comentan susurrando o de modo desagradable. Pero como de todas formas no se podía cambiar nada, yo trataba de hablar lo menos posible al respecto o le pedía información a mis amigas.
Cuando ya estaba enterada de bastantes cosas, mamá una vez me dijo:
-Ana, te voy a dar un consejo. Nunca hables del tema con los chicos y no contestes cuando ellos te hablen de él.
Recuerdo perfectamente cuál fue mi respuesta:
-¡No, claro que no, faltaba más!
Y ahí quedó todo.
Al principio de nuestra estancia en el escondite, papá a menudo me contaba cosas que hubiera preferido oír de boca de mamá, y el resto lo supe por los libros o por las conversaciones que oía…” (Ana Frank: “Lunes, 24 de enero de 1944”, pág. 195, o.c.)

Cuestiones
¿Cómo se suelen resolver las dudas sobre este tema? http://www.youtube.com/watch?v=TRMToPrkJro
¿Crees que se obtiene de esa forma la información oportuna y adecuada?
¿Qué tipo de educación sexual desearías para tu hija e hijo? Justifica tu respuesta.

pubertad1

“… Resulta que ayer leí un artículo de Sis Heyster... En ese artículo habla como si se estuviera dirigiendo sólo a mí... Escribe más o menos que una chica, cuando entra en la pubertad, se vuelve muy callada y empieza a reflexionar acerca de las cosas milagrosas que se producen en su cuerpo. También a mí me está ocurriendo eso, y por eso últimamente me da la impresión de que siento vergüenza frente a Margot, mamá y papá. Sin embargo Margot, que es mucho más tímida que yo, no siente ninguna vergüenza.
Me parece muy milagroso lo que me está pasando, y no sólo lo que se puede ver del lado exterior de mi cuerpo, sino también lo que se desarrolla en su interior…
Otra cosa que escribe Sis Heyster es que a esa edad las adolescentes son muy inseguras y empiezan a descubrir que son personas con ideas, pensamientos y costumbres propias.
Como yo vine aquí cuando acababa de cumplir los trece años, empecé a reflexionar sobre mí misma y a descubrir que era una «persona por mí misma» mucho antes. A veces, por las noches, siento una terrible necesidad de palparme los pechos y de oír el latido tranquilo y seguro de mi corazón…” (Ana Frank: “Jueves, 6 de enero de 1944” en “Diario”, traducción de Diego Puls, DEBOLSILLO, 2009, pág. 182-183)

“… Aunque sólo tengo catorce años, sé muy bien lo que quiero, sé quién tiene razón y quién no, tengo mi opinión, mi modo de ver y mis principios, y por más extraño que suene en boca de una adolescente, me siento más bien una persona y no tanto una niña, y me siento totalmente independiente de cualquier otra persona…” (Ana Frank: “Viernes, 17 de marzo de 1944”, pág. 249, o.c.)

“… Ya no soy el bebé ni la niña mimada que causa gracia haciendo cualquier cosa. Tengo mis propios ideales, mis ideas y planes, pero aún no sé expresarlos… (Ana Frank: “Sábado, 30 de octubre de 1943”, pág.162, o.c.)

“Queridísima Kitty:
... Aquí todo sigue bien, salvo que Margot y yo nos estamos cansando un poco de nuestros padres.
No me interpretes mal, sigo queriendo a papá y Margot sigue queriendo a papá y a mamá, pero cuando tienes la edad que tenemos nosotras, te apetece decidir un poco por ti misma, quieres soltarte un poco de la mano de tus padres. Cuando voy arriba, me preguntan adónde voy; sal no me dejan comer...
Hay otra cosa que no les agrada, sobre todo en mí: que ya no quiera estar todo el tiempo dando besitos aquí y allá. Los múltiples sobrenombres melosos que inventan me parecen tontos, y la predilección de papá por las conversaciones sobre ventosidades y retretes, asquerosa. En resumidas cuentas, me gustaría perderlos de vista un tiempo, pero no lo entienden...
Aun anoche Margot me decía: «¡Estoy tan aburrida de que al más mínimo suspiro ya te pregunten si te duele la cabeza o si te sientes mal!»
Para las dos es un duro golpe el que de repente veamos lo poco que queda de todo ese ambiente familiar y esa armonía que había en casa... Me refiero al hecho de que nos tratan como a dos chiquillas por lo que respecta a las cosas externas, mientras que somos mucho más maduras que las chicas de nuestra edad en cuanto a las cosas internas…” (Ana Frank: “Viernes, 17 de marzo de 1944”, pág. 248-249, o.c.)
“… Cada vez me independizo más de mis padres, a pesar de mis pocos años, tengo más valor vital, y un sentido de la justicia más preciso e intacto que mamá. Sé lo que quiero, tengo una meta, una opinión formada, una religión y un amor. Que me dejen ser yo misma, y me daré por satisfecha. Sé que soy una mujer, una mujer con fuerza interior y con mucho valor…” (Ana Frank: “Martes, 11 de abril de 1944”, pág. 292, o.c.)


Cuestiones
¿Qué cambios corporales y mentales destacarías en la pubertad y la adolescencia?
¿Cómo vive un adolescente la nueva relación con los padres?

dia de la madre

“Querida Kitty:
Hoy tengo que confesarte dos cosas que llevarán mucho tiempo, pero que debo contarle a alguien, y entonces lo mejor será que te lo cuente a ti, porque sé a ciencia cierta que callarás siempre y bajo cualquier concepto.
Lo primero tiene que ver con mamá. Bien sabes que muchas veces me he quejado de ella, pero que luego siempre me he esforzado por ser amable con ella. De golpe me he dado cuenta por fin de cuál es el defecto que tiene. Ella misma nos ha contado que nos ve más como amigas que como hijas. Eso es muy bonito, naturalmente, pero sin embargo una amiga no puede ocupar el lugar de una madre…
A una madre me la imagino como una mujer que en primer lugar posee mucho tacto, sobre todo con hijos de nuestra edad, y no como Mansa, que cuando lloro -no a causa de algún dolor, sino por otras cosas- se burla de mí…” (A. Frasnk: “Jueves, 6 de enero de 1944”, pág. 180-181, o.c.)

“… A veces me pongo a pensar: ¿no habrá nadie que pueda entenderme, que pueda ver más allá de esa ingratitud, más allá del ser o no ser judío, y ver en mí tan sólo a esa chica de catorce años, que tiene una inmensa necesidad de divertirse un rato despreocupadamente? No lo sé, y es algo de lo que no podría hablar con nadie, porque sé que me pondría a llorar. El llanto es capaz de proporcionar alivio, pero tiene que haber alguien con quien llorar. A pesar de todo, a pesar de las teorías y los esfuerzos, todos los días echo de menos a esa madre que me comprenda. Por eso, en todo lo que hago y escribo, pienso que cuando tenga hijos querría ser para ellos la mamá que me imagino. La mamá que no se toma tan en serio las cosas que se dicen por ahí, pero que sí se toma en serio las cosas que digo yo. Me doy cuenta de que... (me cuesta describirlo) pero la palabra «mamá» ya lo dice todo. ¿Sabes lo que se me ha ocurrido para llamar a mi madre usando una palabra parecida a «mamá»? A menudo la llamo Mansa, y de ahí se derivan Mans o Man. Es como si dijésemos una mamá imperfecta, a la que me gustaría honrar cambiándole un poco las letras al nombre que le he puesto. Por suerte, Mans no sabe nada de esto, porque no le haría ninguna gracia si lo supiera…” (A. Frank: “Viernes, 24 de diciembre de 1943”, pág. 175, o.c.)

“… Intento aferrarme a papá, porque cada día desprecio más a mamá, y porque es el único que todavía hace que conserve mis últimos sentimientos de familia…
Para mí, mamá no es mi madre. Yo misma tengo que ser mi madre. Me he separado de ellos, ahora navego sola y ya veré dónde voy a parar. Todo tiene que ver sobre todo con el hecho de que veo en mí misma un gran ejemplo de cómo ha de ser una madre y una mujer, y no encuentro en ella nada alo que pueda dársele el nombre de madre…
¿Habrá gente que pueda satisfacer plenamente a sus hijos?...” (A. Frank: “Sábado, 30 de octubre de 1943”, pág. 161, o.c.)

“… Querida Kitty:
Volviendo por enésima vez al tema de la educación, te diré que hago unos esfuerzos tremendos para ser cooperativa, simpática y buena y para hacer todo de tal manera que el torrente de comentarios se reduzca a una leve llovizna. Es endiabladamente difícil tener un comportamiento tan ejemplar ante personas que no soportas, sobre todo al ser tan fingido. Pero veo que realmente se llega más lejos con un poco de hipocresía que manteniendo mi vieja costumbre de decirle a cada uno sin vueltas lo que pienso (aunque nunca nadie me pida mi opinión ni le dé importancia). Por supuesto que a menudo me salgo de mi papel y no puedo contener la ira ante una injusticia, y durante cuatro semanas no hacen más que hablar de la chica más insolente del mundo...” (A. Frank: “Domingo, 11 de julio de 1943”, pág. 123-124, o.c.)

“… Todos dicen que hablo de manera afectada, que soy ridícula cuando callo, descarada cuando contesto, taimada cuando tengo una buena idea, holgazana cuando estoy cansada, egoísta cuando como un bocado de más, tonta, cobarde, calculadora, etc. Todo el santo día me están diciendo que soy una tipa insoportable, y aunque me río de ello y hago como que no me importa, en verdad me afecta, y me gustaría pedirle a Dios que me diera otro carácter, uno que no haga que la gente siempre descargue su furia sobre mí…” (A. Frank: “Sábado, 3o de enero de 1943”, pág 97, o.c.)

Cuestiones
Si tú fueras madre o padre, ¿cómo crees que deberías tratar a tus hijos adolescentes?
¿Crees que las cualidades de la madre o del padre ideal han de variar según la edad de sus hijos e hijas? ¿Qué rasgos consideras que han de ser constantes en la forma de ser de los padres y qué aspectos debe ir modificándose al mismo tiempo que los hijos e hijas van creciendo?
¿Qué no se le debe decir nunca a un hijo o hija? ¿Y qué no se puede olvidar de decirle?
¿En qué medida o proporción influye el ambiente y la relación familiar en el comportamiento de los hijos?
¿Por qué los conflictos entre padres e hijos pueden acabar violentamente (gritos, insultos…)? ¿Cómo se podría decir lo que se piensa sin acabar en una pelea?